Fernando Verdugo

May More, 2010

EXPOSICION DE FERNANDO VERDUGO EN LA GALERIA MAY MORE, del 16 de marzo al 29 de abril de 2010

“VISIONES NÓMADAS”

Fernando Verdugo vuelve a la escena madrileña, a la Galería May Moré (General Pardiñas, 50) desde el 16 de marzo al 29 de abril con sus trabajos más recientes: “VISIONES NÓMADAS”, obras de una síntesis refinadísima que persisten en su reflexión sobre el muro como espacio metafísico, como metáfora del universo que acoge y contiene al ser. En estas recreaciones abstractas de los muros africanos percibimos también una reflexión etnológica del color y los signos. Los paisajes culturales, allí donde las huellas de los seres forjan un universo vivo, son siempre para Verdugo paisajes interiores, cromatismo y signos originarios entrevistos a la luz cambiante de una vela.

Fernando Verdugo, pintor de largo recorrido internacional que a finales de los 60 fue parte activa de la renovación del arte sevillano, y luego a partir de sus años holandeses forjó una reconocida carrera en el norte de Europa, lleva ya muchos años dirigiendo su mirada hacia el Sur. Ha sido socio fundador de la fundación cultural MED-OCC , con importantes exposiciones en España y Marruecos; obtuvo en 2006 el 1er Premio de pintura de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Almeria , y en 2008 fue elegido por la Fundación Tres Culturas para seleccionar a los artistas españoles que participarían en Artour Maroc, 2008, en el Festival Internacional de Essaouira. Comprometido con su época, desde los tiempos antifranquistas, Verdugo ha participado activamente en el asociacionismo plástico y ha sido vicepresidente de la asociación de artistas visuales de Madrid, AVAM. Tanto su obra pictórica como gráfica están en numerosos museos y colecciones de España , Francia, Holanda, Bélgica y Estados Unidos. En España su obra puede verse en el Congreso de los Diputados, Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, Museo de Navarra, Fundación Antonio Pérez, Calcografía Nacional, Banco de Santander, Banesto, Banco de Bilbao, Caja Madrid, Fundación Colegio del Rey, etc.

En esta nueva muestra en la Galería May Moré, VERDUGO, con su reconocido dominio técnico sobre las orografías y erosiones de la materia, nos trae ahora unas sugerentes evocaciones de Africa en la “piel pictórica” de sus últimas obras. Las espesuras y transparencias de estos trabajos llenos de sutileza, las geometrías mínimas del hábitat primitivo, los motivos ornamentales de una belleza humilde y deslumbrante, nos remiten a África, o mejor, al ensueño de un paraíso perdido en ese “territorio herido al sur del sur”, en palabras del propio pintor, paraíso de luminosas formas primeras, que permanece en nuestro inconsciente albergando las huellas y las masas de color primigenias.

En estas Visiones Nómadas el trabajo del pintor rescata el lustre de las sucesivas capas cromáticas que iluminan los muros de adobe en los poblados africanos más humildes. Protección contra el mal, pero también signos ancestrales de fuerza y la suntuosidad de dotar de dignidad a la pobreza en un arte ejercido tradicionalmente por las mujeres. Los dibujos intuitivos como hilos líquidos, las redes de cuerda, los frisos de triángulos, las retículas talladas de la piel de los reptiles, los zig-zags sintéticos que desde la oscuridad de los tiempos significan manos que se estrechan, los cristales centellantes encastrados en los muros, las cañas piramidales del primer hábitat, laten ahora en las superficies deslumbrantes de VERDUGO. Pero el pintor no pretende hacer una reconstrucción exacta de los pigmentos y las formas que vemos en esas arquitecturas elementales de ciertos paisajes africanos. Eso, dice Verdugo, ya lo han hecho muchos artistas. Lo que a él le interesa es simplificar las imágenes hasta concentrarse en mínimos gestos geométricos o en condesadas masas de color para dotarlas de nueva vida y acercarlas a la mirada de occidente ya transmutadas en “una abstracción de la abstracción”, tal como lo expresa el pintor, para que sean la evocación sutil de un continente dotado de una gran sabiduría estética en medio del dolor y la miseria.

Y por supuesto, VERDUGO sigue configurando un espacio metafísico propio, universo eminentemente sensorial y táctil surcado por esas líneas de luz, huellas y geometrías entrevistas entre el sueño y la vigilia, o como lo describía Francisco Carpio con motivo de una reciente exposición del pintor en Sevilla: “Una geometría que, aunque soñadora y soñada, aparece igualmente bien revestida por la rugosa y física carne de la materia. Táctil irrupción que obliga a las yemas de nuestras pupilas a recorrer, sentir y traducir sus innumerables texturas. Aspereza hiriente de las paredes; lisura metálica del azulejo; porosidad arenosa del albero; frialdad medular del mármol; tacto braille del ladrillo y del suelo; alma dura del hierro, como estanques de metal congelado”.