Fernando Verdugo

El valor de lo ornamental

Entre la recreación de restos y fragmentaciones arquitectónicas, lo ornamental aparece como un contenido pictórico. Frente a lo matérico, de connotaciones naturales por sus comportamientos físicos pero integrado en lo artificial como material del muro creado por los hombres, lo ornamental constituye el elemento cultural.

Materia y ornamento aparecen en equilibrada oposición a lo largo del extenso ciclo de memoria sevillana. Los ladrillos, los azulejos, y otros elementos marcan o definen el espacio pictórico, pero sobre todo introducen lo ornamental en una discusión sobre el papel que el ornamento debe o puede desempeñar en la pintura. Lo ornamental recupera una dimensión activa, positiva, creadora, especialmente en una pintura como la de Fernando Verdugo, ligada a la memoria y a las referencias, pero simultáneamente centrada estrictamente en una concepción muy expresiva, vivencial, de masas, de planos, de materia, de color...

Lo ornamental se integra en esta pintura casi como una reivindicación de sus cargas simbólicas y significativas. Se da una recuperación y una rehabilitación de lo ornamental, para establecer distancias con los usos decorativos en los que permanece especialmente la abstracción.

Desde esta perspectiva adquiere una gran importancia el proyecto realizado en 1996 para intervenir los escaparates de Loewe con motivo del 150 aniversario de la firma, en diversas ciudades del mundo.Para ello Fernando Verdugo se sirve del grabado para generar obras de contundente lectura pictórica. Bien es cierto que el tratamiento al que Fernando Verdugo somete al grabado lo convierte en obra única: los fondos son iluminados a mano, posteriormente a la estampación, utilizando colores y tonalidades diferentes. Evidentemente la obra resultante se aleja de la noción de seriación del grabado y se integra en la idea de unicidad de la pintura. Sobre grandes paneles de diferentes formatos compone mediante diversos grabados de la misma medida (40 X 40 cm.), muros de un exquisito refinamiento ornamental. Los grabados, realizados siguiendo un complejo proceso matérico, ofrecen el efecto de ciertos azulejos de reflejo metálico. Algunos son densidades de color en distintas tonalidades, otros reproducen sobre fondos matéricos seriados, pero a la vez individualizados, la emblemática silueta del árbol de la vida. Son precisamente las bandas horizontales o verticales de estos últimos los que enmarcan o precisan el sentido ornamental del conjunto.

El efecto final es equivalente al de una pintura, y en ellos se da una exigencia de percepción global, corporal e integrada, tal y como ocurre en ciertos entornos arquitectónicos. Cada obra remite a cambiantes y texturadas combinaciones de color, en forma de muros alicatados o fondos de estanques y fuentes: refinada interpretación ornamental de la voluptuosidad oriental de la tradición andaluza. Lo ornamental dentro de esta serie desempeña una función instrumental, es en definitiva una herramienta que sirve para hablar de pintura, sin ejercitarla propiamente.

Sin embargo más allá de cualquier disquisición formal o técnica, lo ornamental se construye como un relato de ficción sobre el placer de tocar y de vivir.

Nuevas contradicciones formales y de lenguaje, pueden acercarnos a las intenciones del artista: pintura sin pintura, materia sin materia. El papel seriado, eso sí cuidadosamente tratado, de manera exquisita, es el material de la pintura, lo que sustituye al pigmento y a la materia.