Fernando Verdugo

May More, 2005

2005 FERNANDO VERDUGO

Con una exposición que lleva el título de La mirada inmediata vuelve la obra de Fernando Verdugo a la Galería May Moré.

Desde el 15 de marzo al 23 de abril de 2005

Verdugo lleva años tratando de mirar lo más inmediato para contemplar lo que está más allá de la apariencia: el magma de las texturas, la erosión del tiempo sobre la materia, la veladura de un grafitti en un muro, las proporciones más “poéticas” de lo arquitectónico, la potencia cromática de un pigmento que domina y se adueña de la escena plástica. La trascendencia oculta de lo sencillo es lo que le viene interesando a Fernando Verdugo en sus más recientes trabajos pictóricos y gráficos, que ahora se presentan en MAY MORÉ. “Despojar la obra de todo lo anecdótico, para que nos ilumine lo esencial”, dice el pintor. Si hay algo que le importa es la revelación de las huellas del hombre en el misterio oculto de las grietas, las piedras, los muros y fragmentos transfigurados en esa “piel pictórica” de Verdugo, una vez más convertida en espacio metafísico, en virtud de una precisa ejecución y una rigurosa investigación de materiales. Espacios hechos de sensaciones y para las sensaciones, en los que percibimos, más allá de la escueta materia, la mirada de un ser que medita.


El conjunto de las obras expuestas se articula en dos apartados: el primero reúne una serie de pinturas en las que se potencian los planteamientos arquitectónicos y se persiste en la fragmentación y el ensamblaje de las piezas, continuando con la idea del pintor de los ámbitos de la percepción. Y el segundo apartado consta de una selección de obras realizadas con matrices digitales generadas en el Centro I+D de la Calcografía Nacional e impresos en los talleres de Juan Carlos Melero. En estas impresiones digitales se aprecian más que nunca las complejas topografías de las superficies de Verdugo, sus contrastes texturales, y los sutiles espacios minerales que se abren a la contemplación atenta al traspasar lo epidérmico.

En algunas de las obras de esta exposición Verdugo se ha propuesto un diálogo plástico con el arquitecto mexicano Luis Barragán. Los espacios monocromáticos de Barragán y sus arquitecturas orgánicas resuenan en los últimos trabajos del pintor sevillano. Las coincidencias cromáticas, la fascinación de ambos por la esencialidad de las Casbahs marroquíes, por los materiales sencillos, por la umbría de los patios, el gusto por las superficies serenas amplificadas por la uniformidad tonal que tanto ha practicado Verdugo en sus cuadros anteriores, el recuerdo de las celosías , andaluzas en un caso, mexicanas en otros, se han constituido a lo largo del tiempo como afinidades estéticas que Verdugo ha querido ahora estrechar en este homenaje a Barragán. La masa de color expresando una trascendencia. Se trata, en todo caso, de una monocromía aparente, ya que la propia materia confiere orografías, ideas de sombras, de humedades, veladuras rastrilladas en la piel de los muros. En las luces tamizadas, reflejadas, detenidas, apenas imaginadas en la penumbra, o bien en las luminosidades deslumbrantes, esplendorosas de los espacios barraganianos encuentra Verdugo la revelación de lo trascendente.

Se muestra también en la exposición de May Moré el libro de artista, “Sevilla en la Memoria”, realizado en colaboración con Juan Manuel Bonet y presentado por Fernando Huici y Francisco Carpio en la última Feria de Estampa.